La Ciudad ofrece Gastronomia y Delicias regionales de excelente nivel.
Termas ofrece a los turistas los más destacados platos regionales, en los que se destacan el cabrito o chivito y el dorado. La gastronomía local es una mezcla de platos autóctonos, éstos están emparentados con los de las provincias del NOA. Podemos encontrar locro, tamales, humitas y empanadas santiagueñas. Entre las delicias están el cayote, arrope de tuna con queso, patay, dulce de chañar, aloja y bolonchao.
En las mañanas y las tardes los mates son acompañados con chipaco, tortilla, torta frita, rosquete y empanadilla. No deje de degustar los alfajores regionales.
Las Artesanias locales son uno de los mayores atractivos de los turistas que visitán esta tierra.Termas es una ciudad cultural muy rica en expresiones artesanales de distintos materiales. Se destacan fundamentalmente la cestería, los tejidos, artesanías en cueros y pieles, alfarería, platería y la fabricación de bombos e instrumentos musicales.
De estas actividades la cestería es la más antigua y constituye un importante atractivo por sus diseños y coloridos . Es una de las expresiones vigentes más auténticas de la cultura precolombina.
Las piezas pueden ser decorativas o funcionales y se fabrican a mano utilizando especialmente paja brava, chala, unquillo, cogollo de palma, como así también caña hueca, totora y chaguar.
LEYENDAS / Leyenda YACU RUPAJ
Hoy cuenta la leyenda que las milagrosas Aguas Calientes (Yacu Rupaj) servían, hace muchísimos años, como fuentes curativas para los males físicos y espirituales de los enfermos Incas y otros aborígenes de la región.
Se refiere que Termas surgió hace millones de años a raíz de un cataclismo, desde entonces ofrece sus maravillas como un regalo de Dios.
Descubiertas por los Sacerdotes Incas antes de la llegada de los españoles, se cuenta que ellos y sus príncipes organizaban carabanas que cruzaban el altiplano, las quebradas norteñas, los valles calchaquíes y llegaban hasta Yacu Rupaj, es decir a las aguas calientes milagrosas para practicar curas milagrosas de sus males y para venerar a través de cultos sacerdotales las Aguas del Sol (Inti Yacu) homenajeando a los dioses por este regalo con alegres fiestas.
Hace milenios que los Incas conocían y valoraban las maravillas curativas de las fuentes termales a las que llamaban con distintos nombres quechuas como: Taco Pozo, Zarza Pozo, Atacama, Rana Yacu, Supay Yacu e Inti Yacu.
